jueves 9 de julio de 2009

MELODIA DESENCADENADA (Rompiendo limitaciones socioculturales)

MELODIA DESENCADENADA Rompiendo limitaciones socioculturales. Con la Revolución Industrial, empezó algo que bien podría igualar a los hombres con las hormigas. Esta pérdida de identidad, esta humanidad homogénea, estos hombres máquina, que sólo cuentan como número, y no por lo que son. ¿Ahora, en la actualidad? El precio cada vez es más alto; las exigencias laborales impuestas por los empleadores generan una total sumisión, una completa aceptación de condiciones. Que nos obliga a trabajar por lo mínimo, porque sólo asi tendremos alguna rodaja del "pastel". Un postre que por cierto no nos llenará, y nos dejará con hambre. Por otro lado, sabemos que debemos rendirnos, sino otro lo hará en nuestro lugar. No podemos exigir más, porque alguien siempre lo hará por menos. Y ahora: ¿quién puede ayudarnos? Yo Sindicato...sería la respuesta utópica, para algunos, pero esto no suele ser así. Todo cambia, todo se adapta a los tiempos que corren, incluso un sindicato, que se aggiorna, y pacta con los empleadores; un sindicato que malversa los intereses de los empleados. ¿Y por qué deseamos tanto ese pastel? El marketing y la publicidad se encargan de bombardearnos constantemente con imágenes de productos, que en su particular imaginario, debemos adquirir si aspiramos a conseguir algo de felicidad. Dicho en una palabra: Consumismo. ¿Por qué la gente cae en esta moderna trampa de la manipulación? El "gran padre" o este modelo de sociedad, moldea a las personas, sus hijos fieles, para que acaben siendo sólo lo que se podía esperar de ellos, y no lo que podían ser. "No deseo aquello que no me enseñaron a desear" Las personas operan en "piloto automático", obedeciendo a un programa que decide sus vidas, a tal punto que olvidan lo realmente importante, lo subjetivo de cada uno. Contentas de que si bien no pueden comprar todo lo que se les presenta, ¡¡¡pueden hacerlo en cuotas!!! ¿Pero qué es esta "vida en cuotas"? ¡¡¡NADA!!! Nada más que el viejo sentido común puede ayudarnos, nada más que la apertura de horizontes. Salir del marco que nos fue impuesto, explorar otos puntos de vista, no quedarse con lo mínimo, con lo conocido. Si uno puede sacar afuera los miedos, los prejuicios, si puede abrirse al cambio interno, tal vez se pueda safar. Quizás una gran revolucion no funcione, pero quizás lo más cercano al éxito sea una revolución interna, propia de cada uno. Tal vez la imagen que mejor ilustra esta búsqueda de horizontes, sea aquella de la escena final en "Melody", donde unos niños enamorados, huían por las vias del tren, subidos en una "zorra". Más allá del horizonte de las limitaciones, de las prohibiciones y los prejuicios.

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